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Alcances de la nueva Ley de Quiebras. Reorganización y liquidación de activos de empresas y personas

Con un Centro de Convenciones en su máxima capacidad se desarrolló con éxito el taller dictado por Juan Esteban Puga, socio de Puga Ortiz Abogados, en la Cámara de Comercio de Santiago.

La iniciativa buscó analizar los aspectos positivos y también los defectos que presenta la nueva Ley de Quiebras haciendo principal hincapié en los contrastes con la actual ley en rigor.

En la oportunidad, Juan Esteban Puga, fue enfático al señalar que a la nueva Ley de Quiebras, le faltó elaboración. “Esta es una Ley que no va a favorecer auténticamente a una modernización del sistema concursal chileno. Es una ley política que por graves errores de diagnóstico terminó en una infeliz nueva legislación”.

Puga explicó que una buena  ley  concursal  debe  ser  neutra  ante  la  alternativa  de  reorganizar  o  liquidar, esto, según el experto, porque puede  ser  nefasto  liquidar cuando  era  mejor  reorganizar  pero  igualmente  perverso,  reorganizar  cuando  lo  óptimo  es  liquidar. “Los malos negocios no hay que mantenerlos vivos, hay que liquidarlos”, señaló.

A juicio de Puga, esta ley se inclina claramente a favor de reorganizar, lo que se manifiesta en varios aspectos.

La ley regula los Acuerdos de Reorganización y después los procesos de liquidación, para así poner el acento en que privilegia a los primeros sobre los segundos como solución a la insolvencia.

Protección  Financiera  Concursal,  que  ya  no  sólo  se  limita  a  impedir  ejecuciones  singulares  o  universales  en contra del deudor-con escasas excepciones en materia laboral-, sino que además impide la terminación de contratos vigentes durante la misma como asimismo la cancelación del registro del deudor en cualquier tipo de registro público.

Si bien se elimina la exclusión de los disidentes, se establece un mecanismo de exclusión de los acreedores con garantías exógenas absurdas para favorecer los acuerdos de reorganización.

Castiga gravemente a los acreedores preferentes, sometiéndolos a los procesos de convenio mediante el instituto de los denominados, acuerdos por categorías, lo que para, Juan Esteban, tendrá  graves consecuencias.

“La nueva Ley trae exigencias que son simplemente absurdas. Sobre todo si se considera que ésta no tuvo la generosidad de eximir al deudor del pago de los impuestos a la renta que se gesten merced de la condonación  de que es beneficiado en el convenio. Tampoco lo hace apropósito de la Resolución de Término en el juicio de liquidación”. Explicó.

Durante el taller, Puga señaló que para los legisladores, uno de los supuestos defectos que presentaba la Ley de Quiebras era su lentitud, por lo que trataron, en este nuevo régimen, de agilizar los procesos. “Con una mano un poco rústica, intentaron facilitar o concentrar los términos y actuaciones”, explicó el experto.

Ejemplo de ello es el nuevo régimen de notificaciones por medio del Boletín Concursal, donde todas las notificaciones se  practicarán mediante  la  inserción  de  la  pertinente  resolución  en  un  periódico  electrónico  que  llevará  la  Superintendencia. Al respecto, Juan Esteban dijo que “La idea  es  buena ya que sin duda hará más sencillo el proceso de notificación y abaratará también sus costos. El problema es la forma de notificación, porque la mayoría de la gente no está pendiente del Boletín Concursal”.

Algunos conceptos que hay que tener en cuenta:

En Chile quebrar una empresa es motivo de vergüenza. El concepto de “Quiebra” es muy mal mirado, y al empresario que se ve envuelto en esa situación, casi se le indica con el dedo, en circunstancia que el 99 por ciento de las veces, no hay un tema de deshonrades  de por medio. Al respecto, la nueva Ley pretende hacer más amistoso el sistema cambiando el nombre de “Quiebra” por el de “Proceso de Liquidación”, el Convenio hoy deberá llamarse, “Acuerdo  de  Reorganización”;  Al  síndico  se le  llama  Liquidador  y al    síndico  interventor  se le llamará  “Veedor”. A la continuidad  de  giro  ahora se le  denomina  “continuación  de  actividades  económicas  del  deudor”. Cambia a su vez el nombre de la Superintendencia de Quiebras a “Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento”.

Se suma a  esta  burocracia  los llamados “Martilleros Concursales” que quedan sujetos a control de la Superintendencia.

También se pretende desjudicializar los procesos concursales de personas naturales, dejando en manos de la Superintendencia el manejo de los convenios relativos a estos deudores, sean de reorganización o de liquidación.

Cambios que para Juan Esteban, son sólo cosméticos.

Algunos de los aspectos positivos que trae la Ley de Reorganización Y Liquidación  de Activos de Empresas y Personas, son a juicio de Puga, las Acciones Revocatorias y la eliminación de toda la regulación penal.

Como conclusión de la jornada, Juan Esteban Puga, enfatizó en que no está contento con esta nueva ley a la cual catalogo de retroceso. “Desperdiciamos la oportunidad de haber tenido una ley más moderna, y a su vez, debilita la posición de los acreedores. Favorece la posición del convenio por sobre la liquidación cuando a veces, la liquidación es la mejor opción. No es positivo alargar la agonía”.

 

 

Juan Esteban Puga, socio de Puga Ortiz Abogados