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Columna de abogado Cristián Mir en Diario Financiero: “Las Marcas y los Políticos”

 

Recientemente con ocasión del Festival de la Canción de Viña del Mar, un destacado político, presidente de un partido de la actual coalición gobernante, manifestó su preocupación por el descredito de esa actividad pública, ya que varios de los humoristas que participaron en el Festival, contaron chistes o se festinaron a costa de los anteriores.

Al igual que las marcas comerciales – considerados signos distintivos de calidad, valor y trayectoria- la actividad de los políticos y su imagen social, debe ir acompañada de trabajo y actuaciones serias y responsables para poder gozar de reconocimiento y credibilidad social. En ambos casos, se trata de formas que ayudan al público para identificar un signo o imagen que, por su carácter y calidad, se adecua a sus preferencias y/o necesidades.

Para que una marca comercial sea reconocida y valorada, requiere de inversión, promoción y trabajo constante, y que a su vez, vaya avalada por la calidad de los productos o servicios que identifica. Si estos no se distinguen o promocionan, o no gozan de reconocimiento ni confianza acorde a su objetivo, caerán rápidamente en el olvido e incluso en el descrédito.

Tal como las marcas comerciales, la imagen social de los políticos para que sea reconocible, genere confianza, y adquiera fama, requiere de inversión, promoción y sobre todo seriedad y calidad de sus servicios. Por muy distintiva o característica que sea una marca comercial, si no va respaldada de una real calidad de los productos o servicios que identifica, su fama será, como los dijo un distinguido futbolista, “emifera”.

De la misma forma también, el uso de aseveraciones falsas o erradas que los titulares de las marcas hagan con el fin de atraer clientela y/o desacreditar a la competencia, por muy dura que esta última sea, inducirán al público a error y en definitiva afectarán su fama y notoriedad.

Si una marca comercial se asocia permanentemente a productos o servicios deficitarios, faltos de calidad o garantía; o peor aún, si una marca comercial se vincula a situaciones irregulares por que los productos o servicios resultaron defectuosos o causaron perjuicios a los consumidores, mejor olvidarse de ella. La historia ha demostrado que innumerables marcas comerciales que gozaban de amplio reconocimiento, fama y credibilidad en el público, por el prestigio y calidad de los productos o servicios que avalaba, cayeron en descrédito, precisamente por que se asociaron a malas prácticas o escándalos de sus titulares.

Cultivar y usar estratégica y seriamente los activos intangibles (marcas comerciales/imagen social), permite a una empresa o persona identificarse y distinguirse sobre sus pares, incrementar sus recursos, tener ventajas sobre sus competidores y posicionarse de mejor forma en el público.

En conclusión, señores políticos, a cuidar y proteger su marca.

Cristián Mir, socio de Puga Ortiz Abogados