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En el año de celebración de su 90 aniversario, dos socios del estudio Puga & Ortiz repasan su historia y desafíos.

 

Luis Ortiz: “El abogado debe ser un protector del estado de derecho y la constitución”

Desde las mayores entidades bancarias del país hasta la representación de la afamada firma cinematográfica, Twenty Century Fox en Chile, son parte de la larga lista de clientes que a lo largo de 90 años han pasado por Puga & Ortiz.

La oficina de abogados que nació bajo el alero de Mariano Puga en el año 1925, a una década de convertirse en una firma centenaria está más viva que nunca, y en el pasado quedó aquel pequeño bufete integrado por cuatro socios y amigos, ubicado en plena calle Huérfanos.

Hoy son una sociedad compuesta por doce socios y una treintena de abogados especialistas en litigios, mercados regulados, corporativo y de fusiones y adquisiciones, además de contar con destacados penalistas y expertos en recursos naturales, por mencionar algunas de sus prácticas.

Ética y trabajo

Pero más allá del ejercicio se plantean como una firma muy rigurosa en el fondo y cuidadosa en las formas. “Aquí nunca vas a encontrar a un socio atendiendo a una parte por un lado y, por otro, representando a la contraparte, no creemos en las murallas chinas y eso nos ha diferenciado” cuenta Rodrigo Weisner, uno de sus socios.

En esa misma línea, el reconocido líder y uno de los fundadores de la oficina, Luis Ortiz Quiroga agrega que dentro de sus pilares está el “respeto a la contraparte y desde luego, al juez o al que tenga que decidir y, nunca permitir que una conversación nazca de la parte contraria, al margen de su representante legal. Es algo que cumplimos a rajatabla”.

Esas normas éticas y de respeto son fundamentalmente las que han llevado a la firma a permanecer durante tantos años y además, a sumar a nuevas generaciones a su proyecto profesional. “Lo que uno valora de la firma es su alto estándar ético, uno escucha a los senior y sigue su ejemplo…ellos tienen un desdén muy brutal contra las conductas antiéticas, también hay una preocupación porque no existan conflictos de interés, aún a riesgo de perder clientes, y por supuesto, sin descuidar la calidad profesional…acá hay una obsesión por el trabajo perfecto”, resume Weisner.

Sus definiciones

A lo largo de su trayectoria -con más de 60 años ejerciendo- Luis Ortiz no repara en los cambios regulatorios, legales y la complejidad de la disciplina como los hitos que han marcado el derecho. Al contrario, los ve como naturales de la profesión.

No recuerda así la época de la intervención militar, la que efectivamente dejó una huella imborrable no sólo para él, sino también en sus pares. “Lejos el período más complejo para ejercer la profesión fue aquella época…El abogado no puede ejercer su profesión sin una base de libertad y eso se restringió”.

Lo anterior definió su camino e inclinación política. Ahí comprendió, que “el abogado debe ser un defensor del estado de derecho y la constitución y siempre debe inclinarse por la democracia”, sentencia.

 

Entrevista publicada en Diario Financiero