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Abogado Cristián Saieh: “Crisis de confianza en Chile”

 

La confianza es la disposición que una persona tiene a depender en alguna medida de las acciones y decisiones de otra persona en una situación en la que no es posible evitar el riesgo, porque -como dice Niklas Luhmann- la confianza es una apuesta al futuro que se basa en el pasado. El futuro es desconocido y se requiere realizar actividades en el presente, sin poder contar con la certeza de su éxito. Por otra parte y dado que no es posible comunicar la sinceridad, sino que es necesario demostrarla en el tiempo, si se desea crear capital social y generar un ambiente de confianza, es indispensable demostrar autenticidad y coherencia siempre, especialmente en momentos que se han presentado graves problemas éticos en el funcionamiento de las organizaciones en nuestro país.

En Chile la desconfianza entre personas individuales es habitual. Los distintos estudios de Desarrollo Humano que ha realizado el PNUD apuntan a que alrededor del 60% de los encuestados señala que no se puede confiar en los demás. Recientes investigaciones del Centro de Políticas Públicas UC, que utiliza datos internacionales, muestran que Chile se ubica dentro del 30% de los países con menor confianza social en el mundo, es el 5° país más desconfiado de Latinoamérica y el más desconfiado de la OCDE. Sólo un 12,4% de los encuestados afirma que se puede confiar en otras personas. Esta desconfianza se compensa con lazos familiares extensos y la gran cercanía con antiguos compañeros de colegio o universidad. No es raro en Chile que se encuentren dos desconocidos que, sin haber conversado mucho, descubran que comparten parientes o personas muy cercanas.

Pese a lo difundida que se encuentra la desconfianza en los demás, Chile se ha caracterizado por su gran confianza en las instituciones. “Las instituciones funcionan” era una frase muy repetida que, sin embargo hoy lamentablemente se perdió. La encuesta Bicentenario UC–Adimark indica que la confianza en varias instituciones ha caído sostenidamente desde 2006 a la fecha. Un 31% confía en las Fuerzas Armadas, 27% confía en la iglesia Católica, un 19% en las iglesias evangélicas y sólo un 3% confía en los partidos políticos y en los parlamentarios.

Escándalos empresariales que atentan contra la libre competencia; casos de abusos en la iglesia, extraños pactos entre congresistas y manejo indebido de dineros por representantes del fútbol, entre otros, han hecho desplomarse la tradicional confianza en las instituciones. Se requiere una reforma profunda que implique mayores controles y transparencia, porque existen severos quebrantamientos de la ética. Lamentablemente, la ética no se puede enseñar únicamente de manera lectiva; debe constituir parte de la formación básica de las personas desde su niñez.

Como gran parte de las cualidades sociales más valoradas, la confianza es difícil de ganar y fácil de perder. Se requerirá de un gran esfuerzo individual y colectivo para volver a tener una sociedad en que podamos apostar por los otros.

Columna publicada en Diario Financiero

Cristián Saieh, socio de Puga Ortiz Abogados